Hasta hace poco la mayoría utilizábamos en casa las bombillas tradicionales. Estas bombillas fueron desapareciendo de manera paulatina hasta que en 2012 fueron eliminadas por completo al ser prohibidas en la mayoría de la Unión Europea.

Otro tipo de bombillas fueron apareciendo en su lugar hasta llegar al LED. Hoy queremos dar un repaso a los pros y contras de cada una de ellas.

BOMBILLAS TRADICIONALES O INCANDESCENTES

bombilla incandescente

bombilla incandescente

Como ya hemos comentado, las bombillas tradicionales con las que muchos de nosotros hemos convivido durante años fueron prohibidas en 2012.  Tres años antes fueron las bombillas de ese tipo superiores a 60 vatios las que sufrieron la eliminación del mercado. El motivo es muy sencillo, el ahorro económico y ecológico se hacía evidente.

EL consumo de esta bombilla era excesivo, el 95% de éste se traducía en calor cuando un minúsculo 5% se traducía en luz.

En términos de durabilidad, este tipo de bombillas solo tienen una vida útil de 1000 horas. Por lo que si calculamos que solemos usar una bombilla alrededor de 5 horas diarias, su durabilidad sería efectiva durante poco más de 6 meses.

 

BOMBILLAS FLUORESCENTES

Tubos de luz fluorescente

Tubos de luz fluorescente

Las lámparas fluorescentes, todavía en uso en multitud de lugares públicos, comercios y oficinas, lleva en el mercado desde 1938. Pese a que su consumo es reducido y ofrecen gran cantidad de luz a la estancia, su composición es altamente contaminante. Están realizadas con vapor de mercurio, lo que origina una contaminación de hasta 30 mil litros de agua si un tubo fluorescente se rompe. Esto supone un gran coste ecológico.

Puede reducir el consumo hasta tres veces al ser comparadas con una bombilla incandescente y su duración suele ser de 7500 horas. Están disponibles en multitud de colores.

En contraposición, además de los materiales con los que están realizadas, las lámparas fluorescentes tienen un pequeño retardo de encendido, debido a la reacción que se efectúa entre los materiales químicos una vez encendida. Además, cuando este tipo de bombillas se encienden y apagan demasiado reducen de una manera considerable su vida útil.

Al final de su vida avisan. Generan un incómodo parpadeo que puede generar dolor de cabeza.

 

BOMBILLAS DE BAJO CONSUMO

Bombilla de bajo consumo

Bombilla de bajo consumo

Las bombillas de bajo consumo han sido la primera opción después de las bombillas incandescentes. Como su nombre indica el consumo con respecto a las bombillas tradicionales se reduce de manera considerable y el precio no es tan alto como una lámpara LED. Sin embargo hay algo que nunca nos cuentan.

Se les dio salida como “bombillas ecológicas” pero no hay nada más lejos de la realidad. Si hablamos en términos de reducción del consumo eléctrico sí que estamos en el buen camino, ya que consumen un 50% menos que una bombilla tradicional y su vida útil suele ser de 12000 horas, pero la cosa cambia cuando nos detenemos un poquito más en la composición de dichas bombillas. Las bombillas de bajo consumo son un peligro para nuestro medio ambiente ya que funcionan de manera muy similar a las bombillas fluorescentes, es decir, se componen de mercurio.

Se ha llegado a hablar de que este tipo de bombillas generan dolor de cabeza, fatiga y alteración del sueño entre otras dolencias.

El mayor problema proviene cuando una de estas bombillas se rompe, impregna el aire con mercurio a unos niveles superiores a los legalmente permitidos.

En contraposición, debido a su bajo consumo son capaces de reducir los niveles de CO2 de manera considerable.

 

BOMBILLAS LED

Bombilla de LED

Bombilla de LED

En el caso de las lámparas LED podemos apreciar que en términos de ahorro energético son las mejores, ya que puedes llegar a generar un ahorro en luz de hasta el 70%. Sin embargo el coste de una puede llegar a multiplicarse por 30 con respecto a las bombillas incandescentes.

En cuanto a la generación de calor podemos estar tranquilos, se suele decir que las lámparas LED desprenden luz fría debido a que podemos tocar éstas sin miedo a quemarnos. Sin embargo esto no es del todo cierto, las lámparas LED sí desprenden calor, pero este calor se desprende en sentido contrario a la emisión de luz.

Una lámpara tipo LED desprende luz en un 80%, siendo un 20% aproximadamente el calor desprendido hacia el punto de unión.

Es imprescindible saber que la luz LED funciona mejor a bajas temperaturas, si mantenemos el punto de unión a menor temperatura conseguiremos aumentar de manera considerable la vida útil de este tipo de lámparas.

Una vez valorados todos los tipos de lámparas generadoras de luz que existen en el mercado llegamos a la conclusión de que la mejor elección a nivel económico y ecológico son las lámparas LED, ya que permiten ahorrar al máximo en el consumo eléctrico y por lo tanto reducir de manera drástica los niveles de CO2, y además no suponen un riesgo de intoxicación para el ser humano ni el medio ambiente por el momento. Por otro lado son el tipo que más duran con diferencia al resto, ya que pueden llegar a durar hasta unas 50 mil horas.

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Eva Irene B.G. / Redacción
Electrofrío Castellón

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